El presidente de la filial de la petrolera Chevron en Brasil, George Buck, calculó hoy en 2.400 barriles el volumen total de crudo vertido al mar por el derrame que comenzó hace dos semanas en un pozo de la compañía en aguas del Atlántico brasileño.

El directivo agregó que el grupo está llevando a cabo los esfuerzos necesarios para retirar el crudo vertido a través de las grietas de un pozo del campo de Frade, a 370 kilómetros de la costa del estado de Río de Janeiro, que alberga la mayor cuenca petrolífera del país.

En el ojo del huracán

Buck, citado por la estatal Agencia Brasil, reiteró que la compañía está utilizando únicamente materiales permitidos por el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), después de que el sábado fuentes policiales acusaran a la firma de usar chorros de arena a presión, lo que constituiría un delito por polución.

“No colocamos ni arena ni harina en la contención de la mancha, solo materiales autorizados por el Ibama”, añadió Buck, al tiempo que asumió la responsabilidad del accidente y se comprometió a limpiar el residuo.

Multa y acciones legales

Además, dijo que el derrame se ha reducido a algo menos de 20 barriles diarios y que el pozo que generó el problema está cerrado. Las declaraciones del presidente de Chevron en Brasil llegan después de que la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) anunciara que está investigando si la compañía actuó de mala fe.

“Ellos (Chevron) omitieron informaciones importantes sobre el derrame y escondieron hechos que mostraban la proporción real del accidente”, dijo el director del ente regulador, Haroldo Lima. Lima afirmó que la ANP estudia aplicar tres multas a la empresa, por carecer del equipamiento para el sellado del pozo y por ocultar informaciones.

Fuente: EFE, Agencias

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