El 62,1 por ciento del área de la Amazonía hasta ahora destruida en Brasil fue convertida en pastizales, especialmente para la cría de ganado, y apenas un 4,9 por ciento en cultivos agrícolas, según un estudio divulgado por el Gobierno brasileño.

En compensación, en el 21 por ciento de la selva amazónica devastada surgió una vegetación secundaria o bosques de especies exóticas que permiten pensar en un proceso de reforestación, de acuerdo con el estudio elaborado por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) de Brasil.

18% del total de la selva amazónica brasileña

El estudio, en el que también participaron investigadores de la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa), fue realizado con imágenes de satélite y visitas al campo en los 719.210 kilómetros cuadrados de la Amazonía que habían sido talados hasta el 2008.

Esa área arrasada hasta hace tres años corresponde a cerca del 18 por ciento de toda la selva amazónica de Brasil. Según el estudio, del total de áreas destruidas en la Amazonía, la mayor selva tropical del mundo, un 46,7 por ciento está ocupado actualmente por pasto limpio, es decir por terrenos preparados para la cría de ganado.

El restante 15,4 por ciento de áreas cubiertas de pastizales es de pastos ya degradados o abandonados. Apenas un 0,5 por ciento de las áreas taladas fue usada para la construcción de ciudades y un 0,1 por ciento para actividades mineras.

Destrucción innecesaria

Según el director del INPE, Gilberto Cámara, el resultado del estudio demostró que, pese a que Brasil es el mayor productor mundial de carnes y cuenta con el mayor rebaño del mundo, la productividad pecuaria en la Amazonía es baja.

“El estudio muestra que la pecuaria en Brasil aún hoy es extensiva y que es necesario adoptar políticas públicas que permitan mejorar el uso de la tierra que le fue robada a la naturaleza”, afirmó Cámara en una rueda de prensa. Las tierras utilizadas para la pecuaria en la Amazonía tienen en promedio apenas una cabeza de ganado por hectárea y esas áreas muchas veces son abandonadas por falta de productividad.

Según Cámara, el estudio igualmente demostró que la deforestación, al contrario de lo que alegan los defensores de la tala, no generó desarrollo económico para el país. Teixeira agregó que los datos dejan sin peso los argumentos de quienes defienden una flexibilización del Código Forestal para permitir el aumento de las áreas de cultivo.

“Brasil no tiene razones para flexibilizar. No hay ninguna razón para aumentar la tala. Ya tenemos área suficiente para aumentar la producción”, coincidió el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Aloizio Mercadante.

Fuente: EFE, Agencias

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