La deforestación a gran escala de la selva amazónica, combinada con el cambio climático, aumentará la cantidad de personas en el norte de Brasil que estarán expuestas a calor extremo, con resultados potencialmente mortales e impactos económicos devastadores, según un estudio pionero publicado esta semana por investigadores brasileños en la revista Communications Earth & Environment.

Los niveles extremos de calor, que son fisiológicamente intolerables para el cuerpo humano, afectarán profundamente a las regiones donde residen poblaciones altamente vulnerables, incluidos los pueblos indígenas. Este es el primer estudio que cuantifica los impactos combinados de la pérdida desenfrenada de bosques, que eventualmente transformará la Amazonía en una sabana, causando un grave impacto en la salud y la productividad humanas.

Punto de no retorno

Según el estudio, existe un umbral de deforestación en la Amazonía, más allá del cual la supervivencia humana está amenazada. Cruzar este umbral provoca un «efecto extremo en la salud», que para el 2100 podría exponer a aproximadamente 12 millones de personas que viven en los estados norteños de Pará y Amazonas en Brasil a un riesgo extremo de estrés por calor.

«Las condiciones de calor extremo inducidas por la deforestación pueden tener efectos adversos significativos y duraderos en la salud humana. Si la deforestación continúa al ritmo actual, los efectos para nuestra civilización serán dramáticos», dijo Paulo Nobre, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil y coautor del informe. «Además de los impactos en la salud y la supervivencia humanas, estos hallazgos tienen serias implicaciones económicas que van mucho más allá del daño a los cultivos».

Las altas temperaturas y la humedad debilitan la capacidad de enfriamiento del cuerpo, lo que resulta en un aumento de la temperatura corporal. La exposición sostenida a tales condiciones resulta en deshidratación y agotamiento y, en casos más severos, tensión y colapso de funciones vitales, lo que puede conducir a la muerte. Además, el estrés por calor afecta el estado de ánimo y genera enfermedades mentales, reduciendo el rendimiento físico y psicológico.

Calor extremo y disminución de las lluvias

Los científicos ya tienen un conocimiento bien establecido de cómo la deforestación tropical contribuye al cambio climático global al emitir carbono y reducir la capacidad de los bosques del mundo para extraer más carbono de la atmósfera. Está surgiendo un nuevo cuerpo de investigación, que muestra cómo la deforestación tropical tiene impactos climáticos más allá del carbono: La deforestación aumenta inmediatamente el calor extremo a nivel local y disminuye las precipitaciones regionales y locales.

En Brasil, este fenómeno ya es evidente. Investigaciones recientes han demostrado que los efectos combinados de la deforestación y el cambio climático se están sintiendo en la región amazónica, con los aumentos de calor más extremos registrados en áreas grandes y deforestadas entre 2003 y 2018. La industria agrícola ya está sintiendo los impactos de este calor extremo y escasas precipitaciones.

El estudio encontró que las actividades humanas responsables de la pérdida de bosques a gran escala en la Amazonía, que incluyen incendios forestales y la expansión de la agricultura y la minería, conducen a una urbanización no planificada, falta de infraestructura sanitaria básica y trabajo informal más frecuente, situación que impacta aún más a las personas vulnerables

Fuente: https://phys.org/, Agencias


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