Hay 100.000 bosquimanos en Botswana, Namibia, Sudáfrica y Angola. Son el pueblo indígena del Sur de África, han vivido allí durante decenas de miles de años, padeciendo un genocidio que ha sido prácticamente ignorado.

Ahora tras ocho años de duras batallas judiciales, el fallo del Tribunal de Apelaciones de Botswana ha anulado la sentencia que impedía a los bosquimanos el acceso a los pozos en sus territorios ancestrales.

Injusticia histórica

El Gobierno se había escudado en que se trataba de una reserva de caza natural y que la presencia de los bosquimanos dañaba a la fauna, por lo que desde 2002 les expulsó de sus tierras.

Tras un primer juicio, cuya resolución tardó cuatro años, lograron un veredicto histórico que decía que habían sido expulsados de forma ilegal e inconstitucional y que tenian derecho a volver a sus tierras.

Pese a este fallo, el Gobierno de Botswana mantuvo cerrado el único pozo que había en la reserva, en un claro intento de evitar su regreso. Aún así, algunas familias de bosquimanos prefirieron volver a sus casas y han sobrevivido con el agua de la lluvia y de melones, lo que les ha supuesto hacer duros viajes a pie o en burro para traer agua desde fuera de la reserva.

Por ello plantearon un recurso de amparo para recuperar su derecho. El Tribunal Supremo, en junio del año pasado, dictó una sentencia que iba en su contra, vetando el acceso de los indígenas a ese único pozo.

Apoyo extranjero

Gracias al apoyo de Survival International, lograron defenderse legalmente. En la resolución, los cinco jueces del tribunal reconocen ahora que si tienen ese derecho, y no sólo a usar el viejo pozo, sino a excavar otros nuevos. Además, acusan al Gobierno de «trato degradante» y le obligan a pagar los gastos judiciales.

«Estamos muy felices de que finalmente se hayan reconocido nuestros derechos. Llevamos mucho tiempo esperando esto. Como cualquier ser humano, necesitamos agua para vivir. También necesitamos nuestra tierra. Rezamos para que el Gobierno nos trate con el respeto que merecemos a partir de ahora», señalaba un portavoz de los indígenas a miembros de la ONG.

Los argumentos del Gobierno para expulsar a los bosquimanos de la reserva fueron puestos en tela de juicio, después que, por otro lado, diera luz verde a la compañía británica Gem Diamonds para que abra una mina de diamantes valorada en 3.000 millones de dólares en una de las comunidades bosquimanas.

Es más, como recuerda ahora Survival, incluso excavó nuevos pozos para que fueran a beber exclusivamente los animales salvajes y autorizó la creación de un alojamiento de lujo para turistas de la empresa Wilderness Safaris, que cuenta hasta con una piscina.

Fuentes: Diario El Mundo, Survival International, Agencias

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