Los murciélagos representan el 20% de todos los mamíferos conocidos hasta el presente, lo que significa más de 1.400 especies, y cada año se incrementa en número la lista de especies reconocidas. Estos mamíferos son protagonistas de un complejo de redes de interacciones en todos los ecosistemas donde se les encuentra, y así lo explicó Jafet M. Nassar, investigador del Laboratorio de Biología de Organismos del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

Los murciélagos son beneficiosos en varios aspectos; en cuanto a interacciones con plantas, son agentes polinizadores y dispersores de muchas especies, sobre todo en el trópico y subtrópico: en interacciones con poblaciones de animales, son reguladores poblacionales de muchos animales vertebrados e invertebrados, específicamente en este último caso, muchas especies de insectos. Estas interacciones se pueden traducir en lo que se denominan servicios ecosistémicos o servicios ambientales.

Importantes polinizadores

En el ámbito de la regulación, tenemos que los murciélagos contribuyen controlando plagas en los cultivos agrícolas, polinizando y dispersando semillas de muchas plantas que aportan algún tipo de producto beneficioso para el humano, “en el ámbito del aprovisionamiento, nos referimos a los alimentos derivados de las plantas polinizadas y dispersadas por los murciélagos, así como fibras y maderas de valor comercial”.

En el aspecto cultural, los murciélagos de por sí, y principalmente las cuevas que usan como refugio, pueden ser consideradas como bellezas escénicas, con un valor turístico y comercial. Pero no todo es color de rosa respecto a este mamífero. El otro lado de la moneda, es que sobre los murciélagos en Latinoamérica y el Caribe se ciernen muchas amenazas, más allá de los eventos catastróficos eventuales, como por ejemplo volcanes y huracanes.

“Tenemos una serie de amenazas antrópicas, siendo la primera de ellas y la más importante, la perdida de hábitat con efectos letales para todas las especies de murciélagos presentes en todos los ecosistemas naturales”, señaló Nassar.

Pérdida de hábitat

En segundo lugar, la perturbación y destrucción de refugios, principalmente las cuevas donde se congregan por miles y decenas de miles las especies de murciélagos cavernícolas, que se vuelven muy vulnerables a la presencia humana. En tercer lugar, el uso indiscriminado de sustancias tóxicas, siendo la principal, los pesticidas que se aplican a los cultivos y que los murciélagos insectívoros ingieren al consumir los insectos.

Existen también los conflictos humano-murciélago, que de alguna manera perjudican los intereses económicos o de salud humana. El más conocido históricamente, el conflicto entre los murciélagos vampiros y el ganado vacuno y otros tipos de ganado, incluso poblaciones humanas que, raramente, pueden ser visitadas por estas especies. Más recientemente, se han encontrado casos de cultivos frutales que son invadidos por murciélagos fruteros que consumen la producción; y aún más recientemente, tenemos la hipotética vinculación de los murciélagos con la covid-19.

También existen las amenazas emergentes, relativamente nuevas, como el síndrome de la nariz blanca que afecta a especies de murciélagos en Norteamérica y las granjas de energía eólica, donde muchos murciélagos que pasan a través de ellas pueden morir por cambios de presión o golpes con las aspas.

Enfrentando amenazas

Para enfrentar todas estas amenazas y preservar la vida de estos mamíferos, en el año 2007 se fundó la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM), organización que hoy incluye a 25 países y desarrolla 23 programas de conservación para estos mamíferos.

“Cubrimos prácticamente toda Latinoamérica y varias islas en el Caribe. Nuestra estrategia de trabajo en RELCOM se centra en tres módulos. En primer lugar, la investigación científica, segundo, educación y concientización y tercero, acciones de conservación”, destacó el experto.

En términos de acciones de conservación que vinculan estrechamente a las poblaciones humanas, “tenemos la formulación de legislación para la conservación de los murciélagos y su hábitat, específicamente de los refugios diurnos, la propuesta de áreas y sitios protegidos, el desarrollo y la implementación de intervenciones específicas para resolver problemas puntuales de conservación de una especie y la puesta en práctica de formas de aprovechamiento sustentable que se le ofrecen a las poblaciones locales, con el fin de obtener algún beneficio económico a cambio de cuidar a los murciélagos y su hábitat”.

En nuestro país, uno de los ambientes más amenazados son las zonas áridas y semiáridas. La mayor parte de ellas ubicadas en el norte de Venezuela e islas aledañas. De acuerdo al Libro Rojo de los Ecosistemas Terrestres de Venezuela, estas áreas han sido catalogadas como En Peligro y En Peligro Crítico por una serie de factores que incluyen el cambio de uso de la tierra, la desertificación por abuso de fertilizantes y la presencia de especies exóticas, tanto de animales como vegetales.

Vinculación de las comunidades en la conservación

“El Área de Importancia para la Conservación de Murciélago (AICOM) que certificamos para la Península de Macanao, también ha servido como un punto de apuntalamiento de la ya famosa propuesta de Reserva de Fauna Silvestre de Macanao, en la isla de Margarita. Esa área estaría dentro de los linderos de la reserva de fauna silvestre que, lamentablemente, lleva esperando desde los años 90 y aún no ha sido decretada”.

En el caso de la Península de Paraguaná, explicó Nassar que desde el 2008 existen cuatro cuevas que conforman el Santuario de Fauna Silvestre Cuevas de Paraguaná, primer conjunto de espacios naturales bajo esta figura de protección en el país. Lo que que se propone como AICOM es el sistema cavernario, el hábitat que rodea las cuevas y la zona de alimentación y presencia de los murciélagos que consumen tanto productos vegetales como insectívoros, límites éstos que coinciden con una propuesta de reserva de biosfera que formuló en su momento el Instituto Falconiano para la Investigación, el Desarrollo Sustentable y Conservación de las Zonas Áridas y Costeras (Infalcosta) y el Centro de Investigaciones en Ecología y Zonas Áridas (Cieza). Estas cuatro cuevas son refugios importantes de murciélagos cavernícolas, como el murciélago cardonero (Leptonycteris curasoae) y, el murciélago bigotudo paraguanero (Pteronotus paraguanensis), este último endémico de la península de Paraguaná y considerado en Peligro.

“Entre las actividades que hemos desarrollado con la participación de la comunidad, tenemos la creación de brigadas para el patrullaje de las cuevas de la Península de Macanao, principalmente en la temporada de cría de murciélagos, con el apoyo de los cuerpos de seguridad. También en la Isla de Margarita organizamos La Fiesta del Murciélago”, que es una actividad cultural que llevamos a cabo todos los años durante el mes de octubre, para incentivar el interés sobre los murciélagos y su conservación en la población escolar. En el caso de la Península de Paraguaná, merece ser mencionada la creación del “Sendero de Interpretación Ambiental Don Tomás Lugo”, un sendero de 1.400 metros de recorridos con doce estaciones, que termina en la cueva de Piedra Onda”, puntualizó.

Fuente: Edith García / Prensa IVIC


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