La organización neoyorquina, NYC Audubon, está consiguiendo que cada vez más rascacielos de la ciudad apaguen sus luces por la noche.

El motivo no es reducir el gasto enérgetico, pese a que también es necesario, sino salvaguardar las rutas naturales de migración de miles de aves que sobrevuelan estacionariamente la ‘gran manzana’.

Se estima que cerca de 90.000 pájaros mueren anualmente como resultado de los choques contra los colosos de hormigón y cristal.

Contaminación lumínica

Según Audubon, la contaminación lumínica de Nueva York confunde a las aves durante sus vuelos.

Por ello, pretende, por quinto año consecutivo, que los propietarios de los rascacielos apaguen la luz en las áreas que no se usen en horario nocturno y que a ser posible, usen lámparas de escritorio en vez de los habituales paneles en el techo de las oficinas.

La petición se basa en datos recogidos por un museo de Chicago, que ha cuantificado la reducción de muertes en un 83% cuando se apagan las luces.

Voluntarios de la asociación también realizan una labor de campo durante las épocas migratorias, en las que hasta 30 personas visitan edificios para estudiar las posibles causas de los choques y pensar posibles soluciones.

Lo que parece probado es que la climatología influye también. Al parecer, un clima húmedo -niebla o lluvioso- provoca que las bandadas vuelen más bajo, elevando el peligro de colisión.

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