El análisis de los bosques, de las sabanas, del uso del fuego y de la tierra, de los cambios en el clima y de la biodiversidad vegetal son las líneas del trabajo de un proyecto en el parque nacional Canaima ganador del Premio Europa al mejor trabajo de investigación.

Denominado «Factores de riesgo de reducción de hábitats del Parque Nacional de Canaima: Vulnerabilidad y Herramientas para el desarrollo sustentable», el proyecto ha contado con la colaboración de un grupo de 40 científicos venezolanos coordinados por las profesoras Bibiana Bilbao (Universidad Simón Bolívar) y Hebe Vessuri (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas). Canaima es un parque natural de 30 mil kilómetros cuadrados ubicado al sur de Venezuela, a unos 1400 kilómetros de Caracas y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1992, dada su alta diversidad biológica y cultural.

Identificando amenazas

Debemos recordar que Canaima tiene ríos, sabanas, bosques y formaciones rocosas grandes y elevadas, además de El Salto Ángel, la caída de agua más larga del mundo con 980 metros. Estudiosos de ecología, sociología, antropología, matemáticas y de ingeniería agrónoma y forestal se plantearon la meta de identificar las amenazas a la diversidad que acosan a este parque y para ello realizaron un análisis de la evolución histórica de la reducción de hábitats y de la vulnerabilidad de la región en el mediano y corto plazo.

Los científicos analizan la capacidad de adaptación del parque y de sus habitantes, integrantes, en gran medida, de la etnia pemón. En el proyecto se hizo un análisis de la frecuencia de los incendios en el parque y las consecuencias de éstos en los bosques y sabanas.

«Analizamos el papel del fuego en lugar, partiendo de que los incendios son producidos por el hombre y tomando en cuenta que los indígenas queman para la tala de bosques para el cultivo, la limpieza y eliminación de la vegetación para la creación y mantenimiento de caminos, la comunicación visual, para mantener los animales peligrosos a distancia, y la caza y la pesca», ha dicho Bilbao.

Gestión sostenible

El estudio determina que es necesaria un plan de gestión sostenible del fuego en las zonas donde se utiliza de manera constante y que eso sería la solución para evitar sequías y cambios desfavorables en el futuro de las sabanas y bosques. Además consideran que las prácticas ancestrales con fuego que aplican los pemón no han generado deforestación en la zona.

Parte del equipo ha trabajado en la cuenta alta del río Aponwao, al norte del parque, restaurando bosques de galería mediante la reforestación con plantas nativas y de interés en comunidades de cuenca. También ha restaurado bosques de morichales (Mauritia flexuosa) con la colaboración de niños de entre 6 y 8 años y estudiante de una escuela ubicada en el parque. También actuaron en el bosque ribereño del río Parupa, afluente del Aponwuao.

Bilbao ha insistido en que los ejes de futuro del proyecto tienen dos líneas: trabajar a favor de un cambio en el enfoque institucional del control de incendios y colaborar con los pemón en el fortalecimiento de su identidad y ayudar a definir su plan de vida y su visión de futuro.

Fuente: EFE, Agencias

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