El veredicto oficial de Naciones Unidas acerca de la ronda más reciente de las negociaciones sobre cambio climático en Bonn, Alemania, es que se realizó un “progreso importante” después de la decepción de la cumbre de Copenhague, Dinamarca, a finales del año pasado. Sin embargo, persisten las divisiones profundas entre los países, y pocos observadores creen que éstas puedan superarse antes o durante la cumbre de Cancún a celebrarse en diciembre.

Uno de los aspectos positivos fue que las negociaciones en Bonn se desarrollaron dentro de un mejor ambiente de confianza. El embajador para el cambio climático de Brasil, Sergio Serra, no estaba solo a la hora de enfatizar la diferencia entre la atmósfera relajada de Bonn y la tensión que reinaba en la de Copenhague. Pero quizás la noticia más importante para América Latina, fuera de Bonn, es que los diplomáticos y negociadores de la región se están convirtiendo en actores de mayor peso en las conversaciones.

Aumenta nuestra presencia

Con la designación de la experimentada diplomática costarricense de 53 años Christiana Figueres como la nueva jefa de la convención del clima de la ONU (UNFCCC, por sus siglas en inglés), que asumirá en Julio, latinoamérica tendrá más presencia en las negociaciones.

Conocida como la “abuela de las negociaciones”, Figueres ha estado por 15 años en el circuito de la ONU. Considerando su dilatada trayectoria, no fue sorpresivo que no molestara a nadie reiterando su demanda a los países industrializados para que reduzcan más su emisiones de gas de efecto invernadero, criticando los errores que se cometieron en Copenhague, y recalcando la necesidad de enviar más dinero a los países en desarrollo.

A la espera de verdaderos resultados

Otro latinoamericano que está adquiriendo más peso es Luis Alfonso de Alba, el representante mexicano para el cambio climático, una figura clave para el encuentro de Cancún que comenzará el 29 de noviembre. La presión recae ahora en México para que haga un mejor trabajo que el gobierno danés en Copenhague, que fue visto como una pérdida de confianza de los países desarrollados.

De Alba ha sorprendido a unos cuantos al sugerir que el encuentro en Cancún podría no resultar en un solo tratado, sino en una serie de acuerdos, algunos de los cuales podrían ser legalmente vinculantes mientras que otros no.

El mexicano, un ex presidente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, también cree que el sistema de Naciones Unidas para supervisar los derechos humanos o el comercio podría ser adaptado para controlar si los países en desarrollo están cumplimentando sus compromisos de detener la emisión de gases contaminantes.

El ALBA presente

Otro latinoamericano que se ha hecho de un nombre es el representante boliviano ante la ONU, el embajador Pablo Solón. Él es considerado como la fuerza intelectual detrás del grupo ALBA (Bolivia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Venezuela), que ahora es reconocido como un bloque informal de negociación dentro del Grupo de los 77 más China. La posición esencial de ALBA es que la solución al calentamiento global basada en los principios del capitalismo no funcionará.

Fue Solón el que durante la cumbre presentó formalmente los documentos con la secretaría de la UNFCC, que pretendía demostrar que los vacíos en la propuestas actuales, en combinación con la compra de créditos de emisión de los países en desarrollo, podría terminar, en realidad, con algunos países industrializados incrementando sus emisiones de gas.

Bolivia está también muy interesada en conseguir que partes de la declaración final de la “Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra”, que fue realizada en Cochabamba en abril, se incluyan en el texto de negociación de un acuerdo.

La deforestación como una de las causas

Por su parte, la delegación colombiana es ampliamente reconocida por su papel activo en las negociaciones para reducir las emisiones producto de la deforestación (conocida como REDD, por sus siglas en inglés), que es responsable del 15% de las emisiones de gas contaminante en el mundo.

Las negociaciones acerca de REDD están muy avanzadas y hay altas expectativas de que se logre un acuerdo en Cancún. Los países latinoamericanos reciben poco del fondo de adaptación de US$30.000 millones, pero Colombia espera recibir fondos internacionales a través de los esquemas REDD para proteger áreas vulnerables como los páramos.

Fuente: BBC Mundo

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