El consumo excesivo de agua embotellada entre los hispanos, que duplica al de otros grupos, tiene un impacto negativo para las finanzas de las familias y para el medio ambiente, advirtió una experta.

“Recientes investigaciones sugieren que las familias latinas gastan mucho dinero en agua embotellada, y eso es algo muy preocupante”, afirmó Laura Sonderup, directora de una firma de análisis de mercado en Denver.

Efectos múltiples

Según Sonderup, quien también es directora de Hispanidad y presidenta de la junta directiva de la Cámara de las Américas, una organización de comercio hemisférico basada en Denver, el consumo excesivo de agua embotellada “afecta negativamente a la economía familiar, pero también se debe considerar el efecto que todas esas botellas vacías tienen en los basureros municipales”.

Sin embargo y basándose en recientes sondeos realizados por EcoPulse y por la firma encuestadora Bendixen & Associates, Sonderup afirmó que “los latinos son a la vez el grupo de consumidores de mayor crecimiento en el país y el grupo más ‘verde'”.

De hecho, los hispanos están más dispuestos que los blancos o los afroamericanos a pagar más por productos no contaminantes del ambiente, debido a que se sienten “personalmente responsables” por cuidar el ambiente, por lo que tienen más conversaciones sobre temas ambientalistas con su hijos que los miembros de los otros grupos, según la encuesta de EcoPulso del 2010.

Mejorando la comunicación

A pesar de ello, “aún no se han explorado adecuadamente las mejores maneras de educar a la comunidad latina, ante todo a los inmigrantes, sobre temas ambientalistas”, dijo Sonderup. Como resultado, muchos latinos, a pesar de su alta conciencia ecológica, aún desconocen, por ejemplo, que el agua potable de distribución hogareña es de alta calidad y que las botellas de agua vacías plásticas no son biodegradables.

Pero la responsabilidad no recae únicamente en los latinos. Según Sonderup, sus conversaciones con representantes de la industria de procesamiento y reducción de residuos le permitieron detectar que esa industria incorrectamente asume que los hispanos no reciclan porque no les preocupa el medio ambiente.

Esos enfoques equivocados son, en el mejor de los casos, ineficaces, aunque con frecuencia “impiden que la comunicación con los hispanos sea proactiva, respetuosa y relevante”, dijo Sonderup.

Fuente: EFE, Agencias

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