Ocho países, entre ellos Estados Unidos y Rusia, comenzaron a dividirse el Ártico, una región de 16.500.000 kilómetros cuadrados rica en recursos energéticos, con el objetivo de explotarlos, lo que es catastrófico según varias organizaciones ambientalistas.


Por ahora se repartieron la responsabilidad de las investigaciones y los rescates aéreos y marítimos. En un futuro lo harán para la exploración y explotación de gas, petróleo y minerales, un tesoro que vale cerca del 25 por ciento de las reservas mundiales no conocidas y que se convertirá en un lugar más accesible con el derretimiento de los glaciares, pero también más disputado.

Estos sí son tratados vinculantes

La firma del primer tratado de cooperación, vinculante, entre todos los países de la región, se realizó en Groenlandia. Allí estuvieron presentes los jefes de la diplomacia de los estados miembro del Consejo del Artico, entre ellos la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y el ministro de Exteriores ruso, Serghei Lavrov.

Su viceministro, Vladimir Titov, definió el acuerdo como “el primer documento pan-ártico de la historia”. Hasta hoy los estados de la región no habían firmado acuerdos bilaterales o trilaterales.

Clinton, por su parte, auspició un desarrollo económico del Artico “inteligente y perdurable, que preserve el ambiente y el ecosistema”. El recuerdo del desastre de BP en el Golfo de México está aún sobre la mesa.

Fuente: ANSA, Agencias

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