Cuando piensas en un bosque, lo más probable es que te imagines árboles que se elevan muy por encima de ti y hojas crujiendo bajo tus pies. Pero hay otros tipos de bosques muy diferentes. Están dentro y debajo del agua y son igual de hermosos e igual de preciosos. Si bien no todos tienen árboles, estos llamados bosques azules son esenciales para la vida en este planeta, explican los expertos.

«Protegen nuestras costas de las inundaciones y la erosión. Albergan variedades silvestres y proporcionan medios de vida sostenibles para las comunidades. Y apenas estamos empezando a entender cuán importantes son para mantener estable el clima de nuestro planeta», dice Leticia Carvalho, jefa de la subdivisión de Agua Dulce y Océanos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

«Pero también, son ecosistemas altamente vulnerables. Necesitamos apreciar y proteger estos recursos vitales», agrega Carvalho Esta semana tuvo lugar la Semana de los Bosques Azules 2021, organizada por la Red Noruega de Bosques Azules con el fin de promover la protección y restauración de estos ecosistemas. A continuación, ofrecemos un vistazo a cinco de estos importantes hábitats.

1. Manglares

Los manglares son árboles y arbustos tolerantes a la sal que crecen a lo largo de las costas. Son sustento de una rica biodiversidad y proporcionan un vivero para peces y crustáceos. Los manglares también actúan como una defensa costera natural contra las marejadas ciclónicas, los tsunamis, el aumento del nivel del mar y la erosión.

Este ecosistema alberga hasta cinco veces más carbono de la atmósfera que los bosques terrestres. Sin embargo, los manglares están desapareciendo de tres a cinco veces más rápido que otros tipos de bosques. Se estima que la cobertura de manglares se ha reducido a la mitad en los últimos 40 años.

En Kenia y Madagascar, el PNUMA está ayudando a las comunidades a reconocer el valor de los manglares para el almacenamiento de carbono, la protección costera y los medios de vida. Países como Cuba y Pakistán también se han comprometido a proteger y restaurar sus manglares.

2. Marismas saladas

Las marismas saladas se encuentran en bahías y estuarios a lo largo de las costas donde hay tierras bajas y un clima templado. Son importantes zonas de anidación y alimentación para las aves, y sus aguas poco profundas y salobres proporcionan refugio para peces, moluscos y crustáceos.

Una investigación realizada por el UICN puso en evidencia que las marismas saladas, junto con los manglares, las turberas y los lechos de pastos marinos, almacenan más carbono que todos los bosques terrestres combinados.

3. Praderas de pastos marinos

Los pastos marinos son plantas de floración que se encuentran en aguas poco profundas desde los trópicos hasta el Círculo Polar Ártico. Las praderas de pastos marinos protegen las costas de la erosión, almacenan carbono y contribuyen a la seguridad alimentaria al ayudar a producir poblaciones de peces saludables.

A pesar de que cubren solo el 0,1% del fondo oceánico, los pastos marinos almacenan alrededor del 18% del carbono oceánico, por lo cual se les considera una poderosa solución climática basada en la naturaleza.

Recientemente se ha descubierto que filtran microplásticos, lo que ayuda a mejorar la calidad del agua. Se estima que anualmente se pierde 7% del hábitat de pastos marinos, lo que equivale a un campo de fútbol cada 30 minutos.

4. Algas de roca

En las variedades de algas de roca hay numerosas especies de macroalgas, reconocibles por sus vejigas llenas de aire que les permiten flotar en posición vertical durante la marea baja. Aunque la gente ha entendido el valor de las algas de roca durante siglos —es un alimento básico en algunas sociedades y es la fuente original de yodo—, ahora se reconoce como un recurso sostenible con un vasto potencial económico como parte de la economía azul. El cultivo de algas puede crear nuevas oportunidades económicas, especialmente para las mujeres de las comunidades rurales.

5. Bosques de macroalgas

Los bosques de macroalgas se encuentran en aguas frías y claras. Estas algas (llamadas laminariales) pueden crecer rápidamente, hasta 60 centímetros en un solo día. La contaminación y la sobrepesca están amenazando estos ecosistemas, pero al igual que las algas de roca, su valor comercial está siendo reconocido en la economía azul.

Los bosques de algas marinas ahora se están cosechando de manera sostenible para su uso en medicinas, alimentos, industria, alimentación animal y fertilización de tierras de cultivo. Las algas marinas y otras especies de algas no necesitan fertilizantes para crecer, solo luz solar, dióxido de carbono y agua. Apenas estamos empezando a entender cuán importantes son los bosques azules para mantener estable el clima de nuestro planeta.

Preservar y restaurar los bosques azules es parte fundamental de la labor del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El PNUMA ha puesto en marcha el Proyecto de Bosques Azules, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, para mejorar la ordenación de los bosques azules en todo el mundo. Está activo en la República Dominicana, Ecuador, Indonesia, Kenia, Madagascar, Mozambique, Tailandia, los Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos.

Fuente: https://www.unep.org/, Agencias


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