Un nuevo estudio sobre el impacto global de la pesca de arrastre sobre las aves marinas estima que todavía se matan más de 300.000 cada año en todo el mundo, a pesar de la implementación de medidas de prevención.

El trabajo de investigación, publicado en la revista científica Endangered Species Research fue realizado por científicos de la Sociedad Real para la Protección de las Aves (RSPB) y BirdLife International.

Especies de Albatros en peligro de extinción

Los investigadores vincularon la disminución global de las poblaciones de albatros y de otras aves marinas con la captura incidental en las pesquerías con palangre desde la década de 1980. Atraídas por la carnada del palangre, las aves adultas y juveniles quedan atrapadas en los anzuelos adosados a las líneas y son sumergidas en el agua.

De 22 especies de albatros, 17 están en peligro de extinción por la mortalidad en las pesquerías. “Es increíble que tantas especies de aves marinas estén en peligro de extinción; su lento ritmo de reproducción no logra compensar las pérdidas en la escala que muestra este estudio”, lamentó la doctora Orea Anderson, responsable de las políticas del Programa Global de Aves Marinas y autora principal del estudio.

Efectos nocivos

El surgimiento de flotas que antes no se responsabilizaban por los problemas de captura incidental aumentó el cálculo. Algunas pesquerías redujeron el impacto sobre las aves marinas, pero otras están apenas comenzando a mostrar los efectos nocivos sobre las aves marinas.

Los resultados preliminares revelan, por ejemplo, que la flota española de palangre que pesca en los caladeros de Gran Sol, en la costa sudoeste de Irlanda, puede llegar a matar más de 50.000 aves marinas cada año. Y la flota atunera japonesa puede estar matando cerca de 20.000 aves por año, la mayoría de ellas albatros.

Algunas pesquerías implementaron regulaciones con éxito: la tasa de mortandad de aves marinas en los alrededores de las Georgias del Sur, en la zona del océano Austral controlada por la Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos de la Antártida (CCAMLR), se redujo un 99%. En tanto, Sudáfrica consiguió una caída del 85% en 2008, cuando estableció un límite permitido para la muerte de aves marinas.

Fuente: Fis.com, ANCA 24, Agencias

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