Hace poco, Cardinale lideró un equipo de nueve investigadores en un análisis más amplio de los datos recogidos sobre biodiversidad durante los últimos 20 años, que se publicó en una edición especial de marzo en el American Journal of Botany.

El análisis se centraba en una visión general de cómo la pérdida de la biodiversidad vegetal podría afectar al ecosistema de la Tierra.

Dependencia vegetal

El ecólogo explicaba que casi todos los organismos en este planeta dependen de las plantas para su supervivencia. Además indicaba que si la extinción de las especies pone en peligro el proceso por el cual las plantas crecen, entonces degradará uno de los elementos clave necesarios para sostener la vida en la Tierra.

El equipo analizó los resultados de 574 estudios de campo y de laboratorio de cinco continentes que median los cambios en la productividad. Encontraron que las comunidades vegetales con una elevada biodiversidad tanto en la tierra como en el agua son casi 1,5 veces más productivas que las comunidades con una sola especie. También son más eficientes en el proceso de captar los nutrientes y la luz.

Según Cardinale, este avance proporciona pruebas inequívocas que el declive de plantas y algas en los ecosistemas mundiales disminuirá la biomasa de plantas en los ecosistemas naturales, y degenera sus capacidades para utilizar biológicamente los nutrientes esenciales del suelo y del agua.

“Las pruebas preliminares también sugieren que la disminución de la diversidad puede reducir la capacidad de los ecosistemas naturales para producir oxígeno, y eliminar el dióxido de carbono de la atmosfera”, agregaba el ecólogo.

Dramáticas consecuencias

A partir de sus descubrimientos, los científicos sugieren que una pequeña pérdida de biodiversidad únicamente puede tener un efecto mínimo en los ecosistemas, pero una vez que el número de extinciones alcanza un “punto de inflexión”, el efecto podría ser bastante dramático.

De acuerdo con el ecologista, tenemos que traducir los conocimientos adquiridos de experimentos sencillos en el “mundo real”, donde las cosas se vuelven considerablemente más complejas. “Pero infundiendo más realidad a los experimentos mejorará nuestra capacidad para predecir los impactos de la extinción”, añadió el investigador.

Para concluir Cardinale explicó que entonces estaremos en condiciones de calcular el número de especies necesarias para mantener la variedad de los procesos requeridos para preservar la vida en los ecosistemas reales. “Y no nos referimos a ‘necesitar’ de una manera ética o estética. Nos referimos a un número concreto real de especies necesarias para preservar los procesos básicos para mantener la vida”.

Fuente: La Gran Época, Agencias

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