Corrientes del golfo podrían reducir el impacto climático en Europa

Europa se salvará de los peores impactos económicos del cambio climático gracias a una ralentización de la corriente del Golfo, dio a conocer un estudio de la Universidad de Sussex en Reino Unido. La Circulación Termohalina o corrientes del golfo, son un sistema que funciona como una cinta transportadora, llevando agua caliente desde los trópicos a Europa, donde la evaporación disminuye la salinidad y la densidad del agua, explicaron los expertos.

“Una desaceleración de estas corrientes provocarán un calentamiento del continente, pero de forma más lento que en el resto del mundo”. Esto puede contribuir a un aumento de los niveles de bienestar en la región, aunque la situación intensificará la brecha entre pobres y ricos en las apuestas por el cambio climático, indicaron los autores de la investigación.

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¿Edad de hielo en Europa?

Los especialistas señalan que las corrientes oceánicas redistribuyen el calor, por lo tanto, el calentamiento lento para Europa significa una aceleración de este proceso en otros lugares. A consecuencia de ello, los países en desarrollo serán menos confiables para hacer frente a la subida del nivel del mar, y tendrán temperaturas más elevadas.

Según los científicos, el enfriamiento es probablemente un poco más perjudicial que el calentamiento, en particular en Europa. A medida que el mundo se calienta, se predice que el derretimiento de los casquetes polares y un aumento de precipitaciones ralentizará el proceso inundando los océanos de agua dulce fría.

Los investigadores de la Escuela de Negocios, Administración y Economía de Sussex declararon su preocupación porque el proceso podría ser completo y detener la Circulación Termohalina, dando paso a una nueva edad de hielo en Europa.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

Organización Meteorológica Mundial asegura que el frío en Europa no es inusual

Las extremadamente bajas temperaturas que azotan a Europa desde hace una semana son un fenómeno “destacado” pero “no inusual ni excepcional” en invierno, según explicó hoy la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

“Este fenómeno no es inusual, es parte de las extremas manifestaciones en el invierno del hemisferio norte”, afirmó con contundencia el director de la división de aplicaciones de datos de la OMM, Omar Baddour.

Oscilación negativa en el Ártico

De hecho, las temperaturas registradas, si bien son muy bajas, no han batido récords históricos. “Hace 30 o 40 años estos fenómenos eran más frecuentes que actualmente, lo que pasa es que ahora cuando ocurren, son más fríos”, apuntilló Baddour.

Además, el científico recordó que, hasta la extrema caída de las temperaturas, este invierno estaba siendo mucho más caliente de “lo normal”. El fenómeno que evidencia Europa este año se debe a una oscilación negativa del Ártico, lo que provoca que haya temperaturas muy bajas en el continente pero bastante templadas en el Ártico.

Esta oscilación permitió que una ola de altas presiones provenientes de Siberia entraran por el noroeste y se instalaran en el continente, manteniendo las temperaturas gélidas, y bloqueando las tormentas marítimas y la masa de aire más templado que normalmente sopla desde el Atlántico oeste al este.

Fenómeno parecido al de 2009-2010

“Lo que evidenciamos son una serie de perturbaciones clásicas. Normalmente los vientos entran de oeste a este y traen lluvias pero no temperaturas tan bajas. Este año, el viento siberiano viaja de norte a sur, por eso ha llegado a lugares como el Magreb, y hace mucho frío porque ha bloqueado los vientos del oeste”, aclaró Baddour.

Lo que es un poco más extraordinario es el hecho de que el bloqueo de la masa de aire templado está siendo considerablemente largo, pero incluso así no es una rareza para los meteorólogos.

De hecho, una alta presión similar sucedió en el invierno de 2009-2010 en el hemisferio norte, cuando la estación en su conjunto fue mucho más fría, desde inicio de diciembre y hasta finales de febrero, pero las temperaturas fueron menos extremas debido a la combinación de la entrada de una masa de altas presiones siberianas con el fenómeno de El Niño, que sucede cuando la superficie del océano Pacífico se calienta más de lo normal provocando alteraciones climáticas.

¿Calentamiento global?… Tal vez

Preguntado sobre si este fenómeno podría incrementarse ayudado por el calentamiento global y provocar inviernos más fríos, Baddour fue cauto: “Hay una hipótesis que dice que si el Polo Norte se comenzara a deshacerse, cambiaría la salinidad de las corrientes del Golfo y esto podría provocaría inviernos más fríos en Europa. Pero esto necesita confirmarse con estudios científicos más sólidos que los que existen”.

Con respecto a cuanto puede durar este fenómeno de frío extremo en Europa, Baddour previó que la situación puede mantenerse dos o tres semanas más, aunque señaló que “parece” que podrá mejorar la próxima.

Fuente: EFE, Agencias