65 views 0 comments

No todos los animales aceptan una jaula

by on 9 marzo, 2011
 

El tarsero filipino, uno de los primates más pequeños del mundo, sufre tal estrés cuando vive enjaulado que a menudo termina golpeándose la cabeza contra los barrotes o sumergiéndola en el agua para quitarse la vida.

El tarsero, de tan solo 16 centímetros de altura y enormes ojos marrones, es una de las mayores atracciones turísticas de Filipinas por su aspecto amable, lo que no le ha beneficiado, pues durante años ha sido exportado ilegalmente para intentar convertirlo en mascota, una tarea casi imposible.

Trauma psicológico

“No pueden sobrevivir demasiado tiempo enjaulados, les provoca estrés. Después de algunos meses se golpean la cabeza y si tienen cerca un recipiente con agua se ahogan a sí mismos. Lo he visto varias veces”, indicó a la agencia EFE Carlito Pizarras, responsable del cuidado de los primates en la Fundación del Tarsero en la isla de Bohol.

Según algunos estudios científicos, el animal entre rejas cuelga su cabeza de la pared hasta provocarse la muerte, o incluso llega a deprimirse tanto que fallece de un trauma psicológico.

Como siempre…somos el problema

“El contacto con los humanos les afecta mucho, incluso pueden dejar de respirar por el estrés en esos momentos”, lamenta Pizarras, que lleva toda la vida observando a los tarseros, primero como simple criador aficionado y cazador, y después como cuidador.

Con los años y al tiempo que iba descubriendo las peculiaridades de estas criaturas, Pizarras se dio cuenta de que cada vez era más difícil hallarlas en las selvas de Bohol.

“Ahora está mejorando la situación, hace 30 años desaparecían porque se quemaban bosques para transformarlos en campos de cultivo. Y también había mucha gente que los capturaba para venderlos como mascotas o campesinos que los mataban porque pensaban que comían sus cosechas”, recuerda.

No son monos

En contra de lo que proclaman algunas guías turísticas, el tarsero filipino no es un mono, aunque esté emparentado con estos y los gorilas al pertenecer a la familia de los prosimios.

Gracias a sus facultades para ver en la oscuridad, potencia de salto -puede recorrer distancias de hasta cinco metros- e increíble flexibilidad en el cuello, que le permite girar la cabeza 180 grados, es capaz de defenderse de animales de mayor envergadura como murciélagos, serpientes o salamandras.

Estas cualidades otorgan al tarsero filipino (tarsius syrichta) un instinto de supervivencia tan desarrollado que la especie ha permanecido prácticamente inalterada durante 45 millones de años, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.

Fuente: EFE, Agencias


Be the first to comment!
 
Leave a reply »

 

Leave a Response