Venezuela: ¿Minería para la dependencia o para la liberación?

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La minería a cielo abierto es la peor de todas las actividades económicas con relación al ambiente, seguida por la minería aluvional. En menor impacto seguiría la minería subterránea de mantos y vetas que requiere otras tecnologías para penetrar al subsuelo y permite la sobrevivencia sobre el suelo. Aunque toda minería es “ecocida”, es la geología del yacimiento lo que determina el tipo de minería, no al revés.

Pese a que toda minería tiene impacto ambiental, si pretendemos vivir en un hábitat humano digno no podemos evadir la explotación mineral, pues la edad de los metales dio origen la civilización y lo sigue siendo. Solo debe quedar claro que la minería es un medio y que el fin verdadero debe ser el buen vivir.

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Para alcanzar esto la minería no puede ser el centro del desarrollo económico y territorial, sino un componente dentro del plan de desarrollo integral, que a su vez debe respetar las directrices del plan de ordenación territorial. Además, debe escogerse qué técnicas de extracción son las más adecuadas para la extracción de los minerales, en función del tipo de yacimiento o placer, a fin de minimizar el impacto ambiental y aplicar las medidas pertinentes para asegurar la sustentabilidad del medio natural y sociocultural luego de agotarse el mismo.

También es importante generar valor agregado al procesar los minerales, de todas las formas posibles en diversidad de productos, bienes y servicios, a fin de no caer en la práctica colonialista de exportar materias primas baratas para luego tener que importar productos elaborados a precios muy altos.

Finalmente, dado que los componentes minerales son limitados, debe haber prospección a futuro del desarrollo económico y territorial propuesto en los respectivos planes, a fin de precisar los tiempos de agotarse sus reservas y crear la transición gradual hacia actividades que perdurarán luego del boom minero.

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En un sistema cerrado existen límites para el crecimiento pero no para el desarrollo. Muchas visiones del hábitat humano y del buen vivir deberán ser consideradas para subsistir aún después de agotarse los componentes no renovables de la naturaleza. Podrán ponerse en práctica reciclaje de materiales y aprovechar flujos de energía natural; pero no debemos esperar a que tales recursos desaparezcan antes de entender que no es posible mantener ni el crecimiento económico ni el poblacional por siempre.

Esto nos obliga a actualizar los planes de ordenación territorial de las regiones para incluir la visión de futuro de un hábitat humano basado en equilibrios entre el crecimiento económico y el poblacional en forma perdurable. Solo así podemos tener minería sin colonización, sino minería para la liberación.

Fuente: Edwards Castillo

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