[dropcap]U[/dropcap]n estudio llevado a cabo por la Universidad de Loughborough en el Reino Unido, demostró que las plantas carnívoras reducen su consumo de moscas cuando logran obtener los nutrientes de otra forma.

Los científicos estudiaron la drosera rotundifolia -conocida como “rocío de sol” o simplemente drosera- que vive en los pantanos de Suecia y notaron que las deposiciones de nitrógeno provocadas por la lluvia reducían la cantidad de insectos que atrapaba la planta.

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Cambios en los ciclos naturales

La contaminación generada por el transporte y la industria hacen que la lluvia sea más rica en nitrógeno, y esto hace que cambie en algunas zonas la composición del suelo. “Si las raíces de la planta tienen acceso a suficiente nitrógeno, no necesitan comer tanto”, explicó a la la agencia BBC Jonathan Millett, líder del equipo de investigadores.

Millett y sus colaboradores sometieron a esta planta de hojas redondas a una serie de pruebas. Al medir la cantidad de nitrógeno de origen animal y compararlo con la cantidad ingerida a través de las raíces, los científicos lograron determinar las proporciones de cada uno de ellos en distintos sitios.

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Malas noticias

Así descubrieron que las plantas de hábitats levemente contaminados tomaban el 57% de nitrógeno de su presa. En las zonas de mayor contaminación esta cifra cayó a entre un 20% y 30%. Sin embargo, los expertos no creen que la especie en general se beneficie de esta forma de nutrición alternativa. De hecho, el descubrimiento puede ser en realidad una mala noticia para las droseras a largo plazo.

[quote]”Para un ejemplar en particular, da la impresión de que es mejor. Es más grande y probablemente más fuerte, pero el problema es que tienen que dedicar una parte de sus recursos a ser carnívoras”. Las plantas carnívoras se benefician de los ambientes pobres en nutrientes porque tienen menos competencia de otras plantas.[/quote]

Sus habilidades para digerir animales parecen ser el resultado de un proceso evolutivo que tuvo lugar para permitirles la supervivencia en estos ambientes. Y las plantas necesitan una gran dosis de energía para mantener activas las complicadas trampas que usan para capturar y digerir a su presa.

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Especie en peligro de extinción

Si otras plantas llegan a la zona por el aumento de nitrógeno en el suelo, estos mecanismos depredadores pueden pasar de ser una ventaja a convertirse en un obstáculo. “Cuando hay más disponibilidad de nitrógeno, las plantas no carnívoras pueden ganar la competencia”, señala Millett.

La perspectiva para las plantas carnívoras en general no es muy alentadora. Aunque no se han hecho tantos estudios en profundidad -como en el caso de otras especies- “se sospechaba que eran susceptibles a la contaminación, porque suelen ser muy sensibles a los cambios en el medio ambiente”, señala David Jennings, de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, quien investigó los peligros y amenazas a las que están expuestas estas especies.

La mayoría de ellas figuran en lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como amenazadas. Si bien esta cifra está basada sólo en el 17% de las especies de plantas carnívoras, es un signo de alarma, dice Jennings, quien le teme no solo a las amenazas conocidas para estas plantas sino también a la falta de información.

Fuente: BBC Mundo, Agencias

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