[dropcap]C[/dropcap]onstruir cada día un nuevo hogar, y que éste sea seguro y confortable para la familia es una de las capacidades de los orangutanes que ahora revela una investigación realizada en Sumatra. Según sus autores, estos grandes primates, amenazados por la desaparición de sus bosques, son grandes ingenieros a la hora de levantar sus nidos.

Los investigadores, dirigidos por Adam Van Casteren, de la Universidad de Manchester, estuvieron 11 meses en el Parque Nacional Gunung Leuser de Sumatra localizando los nidos que los orangutanes hacen en las copas de los árboles. En total, lograron acceder a 14 de ellos y los estudiaron en profundidad, hasta determinar las sofisticadas técnicas que habían desarrollado sus ocupantes, así como el tipo de material que utilizaban.

La práctica hace al maestro

Observaron, que las ramas usadas en la construcción eran diferentes en el interior del nido que en los bordes: las de dentro eran más flexibles, lo que permite que la estructura fuera más segura y cómoda para sus habitantes.

En concreto, eligen las ramas aún verdes y finas para tejer la estructura principal del nido y las más rígidas y gruesas para el exterior. Y eso lo repiten cada día, porque no duermen dos noches seguidas en el mismo lugar, aunque a veces se han dado casos de reutilización de un nido abandonado.

[box_dark]Los investigadores también han comprobado que, curiosamente, son los más jóvenes quienes levantan los nidos de más calidad, lo que podría significar que son capaces de aprender las técnicas e innovarlas para que el resultado sea mejor.[/box_dark]

Ingeniería personalizada

Hacerse nidos en las copas de los árboles les permiten tener un lugar confortable para dormir, mantener la temperatura corporal e incluso evitar el peligro de otras especies depredadoras. De hecho, incluso eligen árboles que no sean frutales para evitar que otros animales los molesten.

Como hacerlos en las copas es complicado, han desarrollado su propia ingeniería: primero, doblan y rompen las ramas hacia el centro, entretejiéndolas unas con otras hasta tener la estructura básica del nido. Luego, encima, va colocando capas de ramás más pequeñas y rotas, a modo de colchón. Si es necesario incluso usan otras como sabana. Las ramas más frondosas se separan y se colocan alrededor como alimento.

El resultado son los nidos más complejos elaborados por primates en los bosques. También son muy resistentes, dado que una hembra se calcula que pesa un aproximado de 38,5 kilos y suele tener crías.

Fuente: Diario El Mundo, Agencias

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