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Japón detiene la caza de ballenas en la Antártida

by on 16 Febrero, 2011
 

Japón ha suspendido temporalmente su caza anual de ballenas en aguas de la Antártida debido al acoso de las asociaciones ecologistas, que confían en que esta polémica práctica esté ahora más cerca de su fin.

Un portavoz de la Agencia de Pesca nipona anunció este miércoles que el ballenero Nisshin Maru paralizó sus capturas el día 10 por seguridad, ante las agresivas prácticas del grupo conservacionista Sea Shepherd, y se evalúa qué decisión tomar ahora. La asociación ecologista Greenpeace dio por hecho que se decidirá el retorno adelantado a Japón del ballenero, que procesa las capturas de otros tres barcos con una tripulación total de 180 hombres, que pescan con arpones a los enormes cetáceos.

Contra la pared

La caza de ballenas ha significado para Tokio constantes críticas en todo el mundo y hasta una denuncia de Australia ante la Corte Penal Internacional de La Haya por esconder, bajo supuestos fines científicos, motivaciones meramente comerciales.

En los últimos años, las capturas del Nisshin Maru se han complicado por el sabotaje del estadounidense Sea Shepherd en las frías aguas antárticas, con prácticas como abordajes, lanzamiento de ácidos corrosivos o encadenamientos de sus activistas al ballenero, que han provocado irritación en Japón.

Japón, Islandia y Noruega son los únicos países que siguen pescando ballenas, una práctica que en Tokio se defiende como una tradición cultural milenaria, nacida en la costa de Taiji en Wakayama, que también lleva a cabo una polémica caza de delfines. El ministro portavoz de Japón, Yukio Edano, lamentó hoy las tácticas obstruccionistas contra la expedición “científica” nipona y dijo que pedirán a otras naciones que tomen medidas en su contra.

Vientos de cambio

Según Greenpeace, el cambio en los hábitos alimenticios de los japoneses está detrás del retorno adelantado de la flota ballenera. Un portavoz de esa asociación expresó su confianza de que ésta sea la última campaña en la Antártida del Nisshin Maru, debido a que su actividad es cada vez menos rentable ante las elevadas reservas de carne de ballena almacenadas en Japón.

“Como no hay demanda de carne de ballena en Japón, se está perdiendo el sentido de seguir cazando ballenas”, aseguró un responsable de Greenpeace.

Reducción significativa

Las capturas anuales de la flota japonesa, que generalmente tenía una cuota de alrededor de mil cetáceos, se han reducido paulatinamente y desde 2008 son poco más de 500 ballenas minke o rorcuales aliblanco. Para este ejercicio, la cuota anual era de 850 mamíferos pero, según el Sea Shepherd, los barcos nipones apenas han podido capturar entre 30 y cien cetáceos en la que supone la peor campaña de su historia.

Japón abandonó la caza de ballenas en 1986 por la moratoria internacional, pero la retomó un año después bajo un programa con fines “científicos” autorizado por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), entre el escepticismo de muchas asociaciones y países.

Fuente: Diario El Mundo, Agencias

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