Ciclón bomba o bomba meteorológica es el término no oficial de lo que normalmente se conoce como ciclogénesis explosiva. Esto se produce cuando la presión central de un sistema de baja presión desciende al menos 24 milibares en un período de 24 horas y provoca como resultado que se desarrollen vientos violentos dentro del sistema.

Estos vientos de hasta 95 km/h, son lo suficientemente poderosos como para derribar árboles y causar daños estructurales. Este fenómeno tiene lugar casi siempre en invierno, y ocurre por lo general sobre el mar, cerca de corrientes oceánicas cálidas como, por ejemplo, la corriente del Golfo.

“Huracanes de nieve”

Su violencia depende de la presión del aire: cuanto más baja, más poderosa será la tormenta. Cómo las bombas meteorológicas nos ayudan a entender las profundidades de la Tierra Según explica la página Scientific American, cuando una tormenta se intensifica rápidamente, todos los demás impactos lo hacen también.

Es decir, además de traer vientos fuertes, el ciclón bomba trae también un aumento de las precipitaciones.

Como su alcance es mayor, puede incorporar más aire frío (del norte de Canadá), así como también más aire cálido desde el sur. 

En cuanto a su frecuencia, no se trata de un fenómeno tan raro como podría parecer. Meteorólogos señalan que este tipo de tormentas se producen en el hemisferio norte a razón de 10 al año. Lo que ocurre, es que muchas veces se las llama con otro nombre, como “huracanes de nieve” o “huracanes de invierno”.

Por eso es posible que no hayas escuchado hablar de ellas. Y, aunque el término comenzó a usarse desde los años 80, recién en los últimos años su uso se hizo más extendido.

Fuente: Univisión, Expansión, BBC, Agencias

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