La Corte Constitucional se presta a debatir dos demandas en contra del maltrato animal que podrían cambiar las corridas de toros como las conocemos hoy en día, debido a que una de las ponencias se centra en que esta barbarie podría celebrarse sin herir o causar sufrimiento a los animales.

Se trata de la ponencia del magistrado Alberto Rojas que habla de un, “desmonte progresivo” de las corridas de toros en pro del derecho animal. Es decir, podría celebrarse pero sin herir a los toros, prohibiendo su sufrimiento. La otra ponencia, es del magistrado Alejandro Linares que apoya la tauromaquia como una tradición cultural que debe mantenerse por respeto a las minorías taurinas, y para mantener el precedente que fijó la misma Corte en el 2010.

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Penalización del maltrato

Cada ponencia hace parte de una demanda contra el maltrato de los animales, que buscan penalizar “el rejoneo, coleo, las corridas de toros, novilladas, corralejas, becerradas y tientas, así como las riñas de gallos y los procedimientos utilizados en estos espectáculos” que causen sufrimiento a los animales.

Fuentes de la Corte aseguran que al menos cinco magistrados –Aquiles Arrieta, María Victoria Calle, Luis Ernesto Vargas, Jorge Iván Palacio y Gabriel Eduardo Mendoza–, los mismos que terminan su periodo este año, estarían de acuerdo con eliminar las corridas en el país.

La ponencia del magistrado Alberto Rojas, que podría ser acogida por la mayoría de sus colegas, dice que la tauromaquia ha perdido fuerza como actividad cultural. Incluso, su propuesta tendría en cuenta uno de los requisitos que puso el fallo del 2010, en donde indicó que las corridas se podían mantener en los municipios donde tradicionalmente se han realizado y debía ser una actividad con “arraigo cultural con la población mayoritaria del municipio en que se desarrolla”.

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Contradicción cultural

La ley de maltrato animal, 1774 del 2016, que fue demandada el año pasado fue la que penalizó conductas de maltrato contra los animales, pero excluyó las mismas actividades que la Corte había declarado como excepción en el 2010, como la tauromaquia.

La demanda que estudia Rojas, interpuesta por Roy de Jesús Peñarredonda y Yeison Ronaldo Plata, dice que esta ley prohibió los actos de maltrato contra los animales que sean “injustificados”, por lo que dejó abierta la puerta para que otras actividades que implican el sufrimiento animal sí tuvieran justificación. Esto, a pesar de que la Declaración Universal de los Derechos de los Animales dice que “ningún animal será sometido a malos tratos ni actos crueles”.

Por su parte, la demanda que estudia Linares dice que la ley de maltrato animal facilita y permite que “continúe la conducta agresora de varias personas que maltratan, abusan, desconocen por completo la calidad de seres sintientes de los toros, novillos, becerros y gallos”, lo que a su juicio es “totalmente contrario a la protección cultural”. Entre la mayoría de magistrados también tendría fuerza la tesis que indica que con esas prácticas se afectan los derechos al ambiente y a la protección animal, por mantener un sufrimiento y dolor innecesario para los animales.

Fuente: http://caracol.com.co, http://www.eltiempo.com/, Agencias

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