Corea del Sur: La emotiva historia de la mujer que lo dejó todo para adoptar cientos de perros

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Lamentablemente, muchísimos perros son abandonados cada año en todos los países del mundo. El destino de estos animales pasa a depender exclusivamente de su fortuna, de que en su camino se cruce alguien que realice un esfuerzo por ayudarles a iniciar una nueva vida. Las sociedades protectoras llevan a cabo una importante labor para auxiliar a los canes desamparados, pero también hay personas que trabajan en esa dirección a título individual. Es el caso de una auténtica heroína conocida como ‘señora Jung’.

El blog Free Korean Dogs nos habla de esta amante de los perros, residente en una pequeña aldea en las montañas próximas a Daegu, en Corea del Sur. La sensibilidad hacia el llamado ‘mejor amigo del hombre’ tiene una relevancia especial en este país asiático, en el que se calcula que se sacrifican alrededor de dos millones de perros cada año para consumo humano. La señora Jung hace todo lo que está en sus manos para combatir una tradición que considera desfasada y cruel.

 photo coreadelsurlaemotivahistoriadelamujer.jpgAmor verdadero

Jung ha acogido canes a lo largo de toda su vida, pero hace veinte años decidió convertir su pasión por ellos en un verdadero propósito vital. Fue entonces cuando renunció a todo tipo de comodidades para dedicar su tiempo, su dinero y su energía a cuidar de animales desatendidos por sus dueños. Aunque ya va camino de los setenta años de edad y su salud no atraviesa su mejor momento, no se ha arrepentido ni ha dado marcha atrás. Su casa es un refugio donde suelen vivir entre 150 y 200 perros.

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La mujer presta especial atención a los ancianos, aquellos que precisan cuidados especiales y tienen menos posibilidades de encontrar nuevos hogares. Su situación económica está lejos de ser la mejor, pero la señora Jung siempre encuentra la forma de reunir el dinero necesario cuando tiene que adquirir medicamentos o vacunas para sus protegidos. También colabora con una asociación para enviar a otros países a los perros rescatados de granjas de producción para consumo humano. Mucha gente en Corea del Sur evita adoptar canes con esta procedencia.

La casa de Jung está completamente ‘invadida’ por sus huéspedes de cuatro patas. Duermen, juegan, comen y hacen sus necesidades prácticamente en todos los rincones, situación que condiciona hasta el extremo la vida de su benefactora. Pero ella es feliz ofreciéndoles una segunda oportunidad, viendo cómo logran salir adelante.

Fuente: http://www.abc.es, Agencias

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