La creciente actividad humana en el Ártico incide en la salud de las ballenas narvales, advirtió un estudio publicado en la revista Science. El trabajo señaló que esos cetáceos huyen de los seres humanos sumergiéndose a grandes profundidades y reduciendo el latido del corazón a tres o cuatro pulsaciones por minuto.

La información obtenida en las costas de Groenlandia develó que los ruidos de actividades como la exploración petrolífera o la navegación de grandes embarcaciones en el Ártico provocan que los narvales se sumerjan rápidamente en las profundidades.

Acoso mortal

Según las medidas de los investigadores, el ritmo cardiaco normal de un narval en descanso en la superficie es de 60 pulsaciones por minuto. En inmersiones normales, tras el periodo de huida, el latido de su corazón es de 10 a 20 pulsaciones por minuto.

Una de las autoras del estudio, la profesora de Biología Evolutiva de la Universidad de California Santa Cruz Terrie Williams explicó que ‘estos son animales de buceo profundo, pero no vemos inmersiones normales durante el periodo de huida’.

“Me pregunto cómo los narvales protegen sus cerebros y mantienen la oxigenación en esa situación”, dijo la científica. Según la experta, el estrés producido en los narvales por las actividades humanas podría obligar a estos cetáceos a realizar acciones que sus cuerpos no son capaces de resistir.

De acuerdo con sus cálculos, los narvales que realizan inmersiones de huida consumen el 97% del suministro de oxígeno del animal cuando un descenso normal requiere solo el 52% del suministro.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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