El Sol se volverá mucho más frío y débil hacia el año 2050. Es el ‘pronóstico del tiempo’ de los astrónomos de la Universidad de San Diego, en California (EEUU). El estudio en el que se basan se ha publicado en Astrophysical Journal Letters.

Los científicos creen que los cambios en la temperatura del Sol son el resultado del ‘gran mínimo solar’, un período en el que la actividad en el ciclo del Sol es mínima y durante el que sus manchas y erupciones solares disminuyen.

Menos manchas solares

En su estudio, los astrónomos de San Diego analizaron el comportamiento de estrellas similares al Sol durante 20 años. Sobre la base de esos datos la conclusión parece ser clara: el astro se atenuará a mediados del siglo XXI. Su actividad parece aumentar y reducirse cada 11 años.

Así que, según los astrónomos, hacia el año 2050 la temperatura del Sol puede llegar hasta el mínimo de Maunder, cuando las manchas solares prácticamente desaparecen de la superficie del Sol. Durante el período comprendido entre los años 1645 y 1715 tuvo lugar ese escenario. Según el astrónomo Edward Walter Maunder, en lugar de las típicas 40.000 o 50.000 manchas solares en la superficie del Sol, durante esos años solo se registraron unas 50.

Por su parte, un equipo de investigadores de la Universidad de Northumbria, en Reino Unido considera que el mundo podría tener una suerte de enfriamiento global entre los años 2030 y 2040, y estaríamos ante una pequeña edad del hielo como la que se presentó en los siglos XVII y XVIII. Los resultados de este estudio fueron presentados durante el Encuentro Nacional de Astronomía de Llandudno.

¿Enfriamiento global?

Según se desprende de esta investigación, el enfriamiento global se produce de forma cíclica y está directamente relacionado con los cambios que sufre el campo magnético del Sol, así como con las manchas solares que se pueden apreciar en la superficie de este cuerpo celeste. Dichas manchas, además, varían cíclicamente y tienen gran influencia en el ambiente terrestre, quedando reflejados gracias a isótopos como el Carbono 14 o el Berilio 10. (Ambos estudios coinciden según podemos ver).

Los investigadores de Northumbria han dedicado buena parte de su trabajo a analizar las variaciones que se producen en las ondas emitidas por el Sol y, según los resultados, concluyen en que éste cambia su polaridad en ciclos de 11 años, hecho que influye en la cantidad de manchas solares que se pueden apreciar en su superficie.

De esta manera pudieron confirmar que la variación en las ondas hace que haya más o menos manchas y, también, que éstas sean un buen indicador de la actividad solar. Conoce otras conclusiones del estudio:

  • Sus autores afirman que entre 2030 y 2040 habrá un número extremadamente bajo de manchas solares y que, por tanto, la actividad del Sol alcanzará mínimos muy parecidos a los que se presentaron durante la denominada Pequeña Edad del Hielo.
  • El ozono mantiene calientes las corrientes de aire y se forma gracias a los rayos ultravioletas que emite el Sol. Cuando la actividad solar es intensa, se produce mucho más ozono debido a las llamaradas solares. Por tanto, si esta actividad disminuye, también lo hará la cantidad de ozono atmosférico, con lo cual será más difícil mantener calientes las capas bajas de aire de la atmósfera.
  • Sin embargo, será necesario esperar al menos 10 años más para confirmar que las predicciones del equipo de la Universidad de Northumbria son acertadas y, sobre todo, será necesario dedicar más esfuerzos al estudio tanto del enfriamiento global del planeta como de las consecuencias que pueda acarrear a nivel social, económico y ambiental.

Fuente: https://sputniknews.com, Oxfam, Agencias

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