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Afganistán: 23% de muertes infantiles se deben al agua contaminada

by on 16 Agosto, 2011
 

Según se desprende del informe anual presentado por la organización Desarrollo Humano de Afganistán, tres de cada cuatro afganos, es decir, 16,8 millones de hombres, mujeres, niñas y niños, no tienen la posibilidad de acceder a agua potable. Allí, el 60% del agua que se usa para consumo humano no es potable.

Afganistán es el tercer país del mundo con la tasa más alta de mortalidad infantil entre los menores de cinco años, con 161 muertes por cada 1.000 nacidos. El 23% de estos fallecimientos está ligado al agua contaminada y a la falta de un saneamiento eficiente.

El futuro del país depende del agua

Cada hora, seis niños pierden la vida a causa de la diarrea, pero además, el 54% de los niños entre 6 y 48 meses presenta un alarmante retraso del crecimiento,  y más del 67% presenta síntomas de malnutrición.

“El Gobierno debe dejar de permanecer indiferente ante una realidad que está cobrándose miles de vidas inocentes todos los años. El futuro de nuestro país depende del trabajo que realicemos hoy para salvar nuestros lagos y ríos, de lo contrario la situación será irreversible en una década”, dijo Aslam Akrami, viceministro de Medio Ambiente.

En Kabul, sus cinco millones de habitantes generan toneladas de basura a diario. En muchas ocasiones, los desechos son depositados cerca de ríos, contribuyendo a contaminar el agua que sale de las fuentes de la capital y beben millones de niños, causando en ellos  diarreas e incluso la muerte.

Grave problemática ambiental

“Todos los años el número de niños fallecidos tras ingerir agua en malas condiciones se eleva. El futuro de Afganistán está en el agua, un agua que desperdiciamos sin temor al mañana”, afirmó Akrami. De 2001 a 2009, la comunidad internacional donó más de 20.000 millones de euros a las arcas de Afganistán en forma de ayuda, pero sólo 900 millones se destinaron a mejorar el sector del agua.

El profesor de la Universidad de Kabul reveló que se han detectado grandes cantidades de arsénico en el agua, “algo muy peligroso y a lo que nadie está prestando atención. El futuro es terrible”. “Si no protegemos el medio ambiente y nuestras fuentes de agua, en una década será imposible seguir viviendo en Kabul“, sentenció Soray Parlika, activista medioambiental.

Fuente: Publico.es / Agencias

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