Una anciana salvadoreña, de una familia en extrema pobreza, construyó su vivienda con envases de refrescos y cerveza dando pie además a una especie de leyenda sobre “la casa encantada”.
El diario Co Latino publicó un extenso reportaje sobre la azarosa vida de la mujer, María Ponce, de 78 años, cuya vivienda fue destruida en la década de 1980 por una bomba durante la guerra, y en 1998, por el huracán Mitch.
La encantadora casa de plástico
Su casa, ubicada al pie de la carretera del Litoral, del departamento oriental de San Miguel, llama la atención como ninguna otra, relata la publicación. La Casa Encantada está hecha de plástico. Arriba, abajo, izquierda, derecha, explica. Los elementos que resguardan a María son un congestionado amasijo de botellas y latas de refresco y cortinas de envoltorios de las compañías más grandes de agua con colorante, gas y alcohol, añade.
Según la anciana, años después del derrumbe de su casa de barro con las lluvias del Mitch, la visión de su nueva vivienda se “la reveló el Señor en 2005″. “Vi la casita, y un letrero en la pared de ahí. Pero como no sé leer, a saber qué decía”, se lamenta.
Las botellas para que se mantengan en su lugar fueron ensartadas en delgadas varas de bambú enterradas en el piso, que por cierto está tapizado con tapas plásticas o de lata de las botellas. “Conseguir los materiales para la casita me llevó un mes y medio, pues tenía que andar recogiendo las botellas, y ya la construcción de la casa me llevó tres meses, todos los días desde que salía el sol y hasta que era noche trabajaba yo solita, pero me siento orgullosa porque no tenía una casita y hoy hasta me la admiran”, narra doña María quien tiene dotes de artista, pues ella misma pintó su casa, la adornó con floreros de barro que fabricó y el piso tiene detalles de flores hechos con cemento “a pura mano” .
Mensaje del cielo
Aunque su hija, quien comparte la humilde vivienda con sus dos hijos, creyó que su madre había enloquecido, esta comenzó a recoger sola los envases hasta poco a poco reunir los suficientes para la inusual obra.
“Dios un día me reveló en un sueño cómo tenía que hacer mi casa y yo se los conté a mis vecinos y a mi familia y entonces me dijeron que estaba loca, pero ahora ya no piensan igual y hasta me dicen que les construya una igual, pero ahora que se jodan”, reseñó la anciana mientras soltó una carcajada, segura que su casita encantada es única en el país.
Fuente: Prensa Latina, AFP, Agencias
















