Un manto lechoso que cubre todo de gris. Esto es lo único que se ve de las llanuras del norte de China y la región de Pekín desde el espacio. La fotografía tomada el pasado 10 de enero por el Espectrómetro de Imágenes de Resolución Moderada (MODIS) del satélite Aqua de la NASA, resulta impactante porque no se trata de una simple borrasca.
La mayor parte de esta bruma es contaminación, partículas parecidas al polvo o a las gotas de agua originadas por la quema de carbón y combustible. Las partículas menores de 10 micras son lo suficientemente pequeñas para entrar en los pulmones, y pueden causar enfermedades y problemas respiratorios.
Concentración altamente peligrosa
La densidad de estas partículas menores de 10 micras llegó a 560 microgramos por metro cúbico de aire el 10 de enero, según la Oficina de Protección Ambiental de Pekín. Para hacernos una idea de lo espantoso que puede resultar, la NASA indica que las ciudades de EE.UU. superan los estándares de calidad del aire cuando las concentraciones de estas partículas alcanzan los 150 microgramos por metro cúbico.
Pero la mayoría de la contaminación que forma la niebla son partículas aún más finas, de menos de 2,5 micrómetros de diámetro (PM2,5). Estas partículas pueden incrustarse profundamente en los pulmones y, en ocasiones, entran en el torrente sanguíneo.
El gobierno chino está aplicando un plan para analizar las PM2.5 en todo el país para el año 2016. Sin embargo, esta niebla puede ser difícil de controlar, ya que la polución se queda atrapada en una capa de aire cerca del suelo. Esta desagradable neblina no solo afecta a la salud, sino que también perjudica los viajes.
El día que se tomó la imagen, el aeropuerto de Pekín canceló 43 vuelos y retrasó otros 80 durante la mañana, cuando la visibilidad se redujo a tan solo 200 metros.
Fuente: ABC, Agencias















