l consumo de carne de perro o “Kaegogi” en Corea del Sur es una tradición que data de varios miles de años y se practica de forma ocasional al ser un plato relativamente caro (de 10 a 20 dólares por persona) y solo disponible en restaurantes especializados.
“Es delicioso y no se puede comparar con el cerdo o la ternera”, afirma a la agencia EFE Park Bit-garam, estudiante de ingeniería de 23 años, mientras saborea un caldero de sopa de perro en un humilde restaurante entre la maraña de calles del mercado de Moran, al sur de Seúl, famoso por la crianza de canes para consumo humano.
Destino cruel
Los comercios del mercado de Moran exhiben jaulas atestadas de perros sin raza específica o “Ddongke”, cuyo destino es ser sacrificados, depilados y hervidos para convertirse en carne por piezas a demanda del cliente -particular o restaurante-.
En Corea el perro se considera tradicionalmente una importante fuente de energía y también de virilidad masculina, algo que Moon Hyun-Kyeong, presidenta de la Asociación Coreana de Nutrición, atribuye a su alta aportación de proteínas en una dieta caracterizada, especialmente en el pasado, por la escasez de carne.
Si bien nadie pone en entredicho los valores nutricionales del “Kaegogi”, el debate ético ha cobrado fuerza a medida que Corea del Sur se ha transformado en un país desarrollado en el que millones de personas conviven con perros como animales de compañía.
Voces en contra
Seo denuncia una oscura realidad en la que los perros “viven aglomerados en jaulas pequeñas sin unas condiciones higiénicas mínimas” y, para sacrificarlos, en algunos casos se usan técnicas crueles como golpes en la cabeza o ahorcamientos.
Además, asegura que perros de todas las razas, “desde mestizos a malteses”, se comercializan como carne en diversos puntos del país.
¨Trato especial¨
Mientras KARA y otros grupos defienden la prohibición total de la venta y consumo de “Kaegogi”, el pensamiento generalizado en Corea del Sur es que el perro no merece un trato diferente al de otros animales y quienes tratan de cortar de raíz la tradición de consumirlo se basan en criterios subjetivos.
Aunque la legislación prohíbe técnicamente la venta y el consumo de carne de perro al no considerar a los cánidos como ganado, no establece penalizaciones al respecto, lo que obliga a criadores y hosteleros a trabajar en un vacío legal donde escasean las inspecciones y los controles de sanidad.
Fuente: EFE, Agencias























La tradicion de maltratar a los perros se debe dejar de lado y el Gobierno debería preocuparse por darle a esta gente de Corea del Sur educación.
Se debe respetar a los seres vivos.