Los equipos de rescate buscan en el mar y en casas inundadas a cientos de personas desaparecidas tras las inundaciones que afectan al sur de Filipinas, donde la cifra de víctimas mortales llega ya a 653.
La Cruz Roja local tiene datos de 808 personas desaparecidas, incluidas 447 en la ciudad de Iligan y 347 en la de Cagayan de Oro, mientras que en las listas del Centro Nacional de Prevención y Respuesta a los Desastres la cifra es de 281.
La furia de la naturaleza
La diferencia en los datos se debe a lo difícil de recabar información, debido a la extensión de los daños causados por la tormenta tropical “Washi” en las regiones de Mindanao y Visayas. Hay áreas donde los equipos de rescate no han comenzado a entrar hasta hoy (19 de Diciembre), y otras zonas en las que todavía hay casas sumergidas que nadie ha revisado.
Una mujer relató a la radio local que cuando el nivel del agua comenzó a subir, el viernes pasado, se aferró a un caucho junto con otros vecinos y acabaron arrastrados por la fuerza del agua a una playa a 32 kilómetros de distancia.
Miles de damnificados
Hasta el momento, 552 personas han fallecido en las localidades de Cagayan de Oro e Iligan y el resto de las víctimas mortales se han registrado en las provincias de Bukidnon, Negros, Compostela Valley y Zamboanga del Norte.
Cagayan de Oro, con medio millón de habitantes, es la capital de Misamis Oriental, mientras que Iligan, con 318.000, pertenece a Lanao del Norte.
El número de damnificados es de 106.476, de los que 34.911 se encuentran en 30 refugios, de acuerdo con el Consejo Nacional de Prevención y Respuesta a Desastres. Entre la tarde del viernes y la madrugada del sábado, “Washi” descargó en Mindanao más cantidad de agua que todo la recogida en la región durante un mes de la estación lluviosa.
Responsabilidades
Mientras los cadáveres se acumulan en las funerarias de Cagayan de Oro y no pueden ser embalsamados porque primero hace falta restablecer el servicio de agua, la prensa local, expertos y parte de la población entraron en polémica con las autoridades sobre quién ha tenido la culpa de la catástrofe.
“Con un día de antelación no es suficiente (…) Los primeros boletines de la tormenta son del jueves, con un pronóstico de que golpearía Filipinas el sábado o el domingo”, indicó la columnista Nini B. Cabaero en el “Sun Star”. “Pero el jueves por la noche, las lluvias comenzaron y hallaron desprevenidas a familias en varias provincias de Visayas y Mindanao”, añadió.
Las autoridades mantienen que la culpa es de la población porque se confió, pese a las alertas oficiales. “Mindanao no es una zona habitual de tifones y muchos residentes fueron sorprendidos sin haberse preparado”, afirmó el presidente de la Cruz Roja local, Richard Gordon, quien tiene previsto viajar a la zona afectada el lunes.
Los expertos de las agencias internacionales identifican la construcción de ranchos en zonas de riesgo como el principal factor del gran número de víctimas que causan en el país los desastres naturales y que evidencian el mal estado de las infraestructuras.
La incontrolada deforestación también favorece las inundaciones y avalanchas de tierra, que son frecuentes durante la estación lluviosa, la cual por lo general comienza en mayo y concluye en noviembre.
Fuente: EFE, Agencias















