El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha pedido a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que detenga el proyecto para reducir la contaminación del aire al que se oponían los republicanos y algunos líderes empresariales.
En un comunicado difundido por la Casa Blanca, Obama justificó su decisión en la importancia de “reducir las cargas” burocráticas y la “incertidumbre” para las empresas, en momentos en que la economía estadounidense “continúa recuperándose”.
Victoria empresarial
La decisión de Obama de posponer la puesta en marcha de nuevas restricciones a la emisión de gases contaminantes supone una victoria para la comunidad empresarial que, apoyada por los republicanos, pedía precisamente aplazar ese proyecto hasta 2013 en vistas de la debilidad de la economía estadounidense.
Bajo el Gobierno demócrata de Obama y tras la recomendación de los asesores científicos del presidente, la EPA propuso en enero de 2010 un rango de concentración de ozono permitido en el aire de entre 60 y 70 partes por billón, frente al de 75 partes por billón adoptado durante la presidencia del republicano George W. Bush.
Organizaciones ambientalistas salieron de inmediato a rechazar la decisión de Obama, como la Liga de Votantes en favor de la Conservación del Medio Ambiente (LCV, en inglés), cuyo presidente, Gene Karpinski, dijo a la prensa que es “una gran victoria para las corporaciones que contaminan y una gran pérdida para la salud pública”.
Fuente: El Mundo, Agencias













